miércoles, 21 de enero de 2015

Ayudando a un estudiante de antropología interesado por el metal.

Recibimos una petición de ayudar con una encuesta acerca de la música de metal para un trabajo de antropología. Se nos hizo curioso e interesante y respondimos así:

Saludos. 
Mi nombre es Daniel Valentino Martínez Villanueva. Tengo 33 años y trabajo como almacenista en una empresa que se dedica a la venta de instrumentos musicales.
Me hablaron de tu trabajo de antropología y me gustaría participar.

Preguntas:
¿Qué significa ser “true” dentro de la escena metalera?
Si se me permite contestarlo con lo primero que se me viene a la mente no es otra cosa mas que un supuesto. ¿Un supuesto de qué? De un “estatus”. Podríamos traducir simplemente el término anglosajón y tenerlo como “verdadero”. Aquí “verdadero” se está interpretando en el sentido de “auténtico”, “genuino”. Al parecer esto puede interpretarse como una forma de pertenencia más apegada a la escena metalera que la mera casualidad o el mero pasatiempo. Podría decirse que el miembro “auténtico” de la escena metalera “debería”, por una especie de imperativo implícito, de ir más allá de su mero juicio de gusto por el género musical a una especie de “estilo de vida completo y entregado al metal”. Esto podría interpretarse, a su vez, como un apego y transformación radical dentro de los usos y costumbres de aquel considerado “true”. Desde el modo de vestir, el aspecto corporal, los hábitos de comportamiento, las ideologías con respecto a los distintos asuntos del mundo circundante y sobre todo el apego total y exclusivo al género musical. El miembro “true” de la escena metalera hace una interpretación de ésta. Observa que el género musical puede expresar ciertas ideas con las cuales él o ella concuerdan y las adopta dentro de su marco de creencias y las hace suyas. Adapta sus gustos a los gustos de los miembros que podría considerar representativos o paradigmáticos del género. Ejemplos varios: largas cabelleras, actitudes de rebeldía ante lo establecido, descontento con el estado actual de cosas, tatuajes y perforaciones, ornamentos, preferencia por cierto tipo de vestimenta sobre otra. Todo aquello que confirme constantemente y a cada momento el apego total al gusto por el género. Apego que puede volverse dogmático. Se coloca al género musical como el mejor posible por encima de los otros géneros musicales. Rebajando a éstos como inferiores, de menor calidad. Así mismo, como en todo dogmatismo, hay una intolerancia frente a los otros géneros musicales. En el miembro “true” de la escena metalera, dado su posición y en la que ha colocado al género musical, la intolerancia raya o llega de tajo a lo extremo. Tan es así que incluso la consideración comienza a ser más exclusivista y comienza a carcomer los gustos del miembro “true” incluso dentro del mismo género del metal. Bajo sus consideraciones subjetivas pone a ciertas sub divisiones del género o a ciertas agrupaciones musicales del género como “más auténticas” por encima de otras. Podríamos decir que nada ni nadie se salva de la guillotina del juicio de gusto del miembro “true” del metal que, bajo meras consideraciones subjetivas, decide cuál es y cuál no es el “auténtico” metal. Y así identificarse él con éste.
Por otra parte tenemos que el miembro “true” de la escena, para seguir con la misma lógica de parcelamiento, hace de todo aquello que considera como auténtico un tema de investigación exhaustiva. Esto con el fin de reiterar su supuesta autenticidad teniendo un dominio total del tema, del subgénero o de la agrupación de su elección y así sea reconocido como un versado en el tema y como una autoridad a la cual recurrir como referencia. Aquí ganamos el punto de que un miembro “true” de la escena metalera no es más que una persona hambrienta de cierto reconocimiento. Las categorías del metalero “true” son implacables y absolutas: “éste es el verdadero metal y éste no lo es”. Y las razones que da para justificar su creencia no siempre son del todo objetivas. Y hace analogía de sus categorías dentro del mundo cotidiano circundante en cuanto a gustos sobre otras situaciones y personas. Algunas veces injustificadamente. Así podría decir que el metalero “true” es un inquisidor del gusto casado con una cierta ideología.

¿Qué atributos identifican a un “true” y a un “poser”?
En la respuesta anterior ya desplegamos algunas opiniones personales de lo que creemos que identifica a una persona que consideraríamos “true”. Podríamos ahora pasar al polo opuesto: el llamado “poser”. El “poser” es interpretado como aquella persona que sólo está haciendo una pose, que sólo está aparentando. Encontramos aquí que este asunto del “true” y el “poser” es la antiquísima cuestión entre “verdad e ilusión”. El “poser” es la ilusión en este caso. Es el inauténtico. El “turista” dentro de la escena. “Realmente no le gusta esto, sólo viene de pasada”. O puede ser alguien versátil que no esté apegado a ningún género en específico. Pero esto a los ojos del “true” también lo hace inauténtico ya que se considera que le falta compromiso con el género de metal. Es esa falta de la exclusividad que sí posee el “true” con el género musical que conlleva el conocimiento del mismo. El “poser” no necesariamente se viste como un metalero. No necesariamente se comporta como un metalero ni está adjunto a los gustos de la gente metalera. Sólo viene a experimentar. Y eso a los ojos de los “true” no es bien visto por la misma razón de la falta de una adhesión total con el género. El “poser” no tiene derecho a decir “me gusta el metal” porque su frase puede incluir un “pero también me gustan otras cosas que no tienen nada que ver con el metal”. Es el “falso fanático”. Es el invasor de la escena. Merece rechazo y desprecio por parte de aquellos que “se esfuerzan más” por hacer un compromiso por el apego al gusto por el género. El “poser” conoce poco del género porque no está totalmente apegado a él. Pero eso a los ojos del “true” lo convierte en un ignorante y poco merecedor del goce dele género musical. No puede tener una experiencia completa del metal sin el conocimiento del “true”. El “poser” sólo conoce lo popular, lo masificado del metal. Aquello que aparece en los grandes espacios de difusión. No se adentra a los pequeños recovecos que sí explora el “true” y por esto también es considerado como inferior. El “poser” es ignorante, carente de la sensibilidad para apreciar en su cabalidad la expresión de la música de metal. Claro que siempre a consideración de los ojos del “true”, del versado, del conocedor. El “poser” surge en el momento en que el “true” se erige a sí mismo como el privilegiado poseedor de los conocimientos y las aptitudes para apreciar de manera cabal la música de metal y señala al otro como carente de éstas características. Así el “poser” es el discriminado, el bajo, el ignorante, el falso, el que “no es”. 

¿Hay géneros que se asocien con lo “true” y con lo “poser”?
Creo que aquí estamos hablando de géneros musicales. Pues si seguimos el tren de pensamiento en el que estamos subidos sería el “true” el que arbitrariamente decidiría eso. Él categorizaría qué géneros y sub géneros musicales están permitidos y cuáles no para poder entrar o no en la clasificación de lo auténtico. Lo dicho, incluso dentro del mismo metal se va haciendo esta guillotina de categorización implacable para decidir cuál es el “verdadero metal” y cual no. En mi opinión particular esto podría tocar a cualquier género llámese como se llame: trash, power, speed, melodic, black, death, doom, stoner, glam, industrial, grind core, hard core, melodic, symphonic, electronic, etc. y todos sus derivados. Es tan arbitrario como se decida por las comunidades metaleras como se pueda. 

¿A qué crees que se deba la masificación del metal?
A que vivimos en la era de la sobre información. Los medios de comunicación se han transformado bastante rápido en los últimos 20 años con la aparición del internet y su puesta al alcance en varios puntos del mundo. Ahora hasta es posible contactar hasta con los miembros de las bandas en sus cuentas personales en redes sociales amén de que ellos mismos las manejen. Pero la información ahora está ahí al alcance de cualquiera. Antes eran muy limitadas las opciones para poder acercarse a la música del metal. Las estaciones de radio no programaban esa música normalmente. (Y hasta ahora todavía no lo hacen del todo. ¬ _¬ Pero en fin.) En mis tiempos de adolescencia sólo tenia al tianguis del chopo, a los privilegiados que tenían cable ver a MTV y la información que te acercaban las personas más grandes que se portaban accesibles a proporcionártela. Conseguir música específica de un grupo o un género del metal no era labor sencilla. Además recordemos que vivimos en un país de costumbres conservadoras. La música de metal nunca será bien vista ni recibida por las “buenas conciencias” por su carácter contestatario, desafiante y ofensivo hacia lo cual desea protestar. Ahora todo puede encontrarse con algunos clics en wikipedia y You Tube. Los distintos softwares para comparar música facilitan el acceso y la distribución incluso gratuita de la música. Por lo general los adolescentes no tienen muchos ingresos. Eso era factor en los 80’s para acceder a la música mediante la adquisición de un disco o un cassette.  Pero ahora ya no es factor debido a la enorme distribución de la música. Incluso el negocio de la venta de discos por esto ha caído de manera altamente considerable. Ahora todo está ahí, al alcance de la mano para quien quiera tomarlo. Esto ha facilitado el acceso y la difusión. Así comenzó la masificación. Personalmente coopero con este asunto de la masificación ya que en mi red social (twitter) trato de compartir la mayor cantidad de música posible que a mi me agrada porque creo que vale la pena que la gente la conozca y de su punto de vista acerca de ella. 

¿Lo “poser” erosiona a la escena del metal?
Sólo dos posibles respuestas: sí y no. Desde el punto de vista de un “true” se diría que sí. Parece que en su inquisidora mente dogmática el “true” tiene una especie de temor a perder esa “verdad” que tanto trabajo le ha costado construir. Esa autenticidad y esa exclusividad a la que, según el mismo “true”, no todo mundo tiene derecho a acceder a menos que sea una especie de iniciado en la misma secta dogmática intolerante. El “poser” al no ser un conocedor “de pura sangre”, con la entrega total y el compromiso antes mencionados, hace menciones a medias, comparte de manera incompleta sin ese extraño sentido de “buen gusto” del cual sólo el “true” es poseedor. En ese sentido yo me considero un “poser” que comparte a disestra y siniestra la música que le gusta a mi oído al menos una vez. Pero ese “poser” que comparte a la ligera esas pequeñas dosis de metal que le agradaron está ayudando a difundir, hace crecer la escena porque la da a conocer, puede traer a nuevos fanáticos a ese género musical. Ayuda a ese fenómeno de masificación y de acrecentamiento de fanáticos. Asunto que al metal no creo que le desagrade. Todo lo contrario. Al final del día creo que las bandas desean ser escuchadas. Desean saber si lo que están haciendo gusta o no. Creo que la pregunta de que si son “auténticas bandas de metal hechas para verdaderos fanáticos del metal” muchas veces ni siquiera se la elaboran porque simplemente no hay necesidad de hacerlo. En ese sentido la respuesta sería no. Los “posers” no deseamos erosionar la escena del metal. Al contrario. Queremos incrementar el número de fanáticos. Queremos que la música sea conocida y que se siga tocando. Que se siga haciendo. Si las bandas y el género tiene más adeptos que los escuchan más, tendrán cómo y para quién hacerlo. Le da sentido al hacer esa música porque gusta. Porque es escuchada. La masificación es un estigma. Ya que si algo es conocido por todo el mundo deviene algo de menor calidad. Creo que ese juicio es muy subjetivo. Al final siempre tendremos un enfrentamiento de juicios de gusto constantemente. Si recordamos que el juicio de gusto carece de razones objetivas podríamos entender que las discusiones por ese motivo son vanas. Difícilmente esta discusión igualará a la que le dan a sus productos musicales las grandes corporaciones del espectáculo y los monopolios de la comunicación. Quizá el metal siempre será una opción alternativa después de todo y seamos siempre más “posers” que “trues” reclamando por más espacios para esa opción.

Espero que esto te sirva.
Saludos. 

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