miércoles, 21 de enero de 2015

Ayudando a un estudiante de antropología interesado por el metal.

Recibimos una petición de ayudar con una encuesta acerca de la música de metal para un trabajo de antropología. Se nos hizo curioso e interesante y respondimos así:

Saludos. 
Mi nombre es Daniel Valentino Martínez Villanueva. Tengo 33 años y trabajo como almacenista en una empresa que se dedica a la venta de instrumentos musicales.
Me hablaron de tu trabajo de antropología y me gustaría participar.

Preguntas:
¿Qué significa ser “true” dentro de la escena metalera?
Si se me permite contestarlo con lo primero que se me viene a la mente no es otra cosa mas que un supuesto. ¿Un supuesto de qué? De un “estatus”. Podríamos traducir simplemente el término anglosajón y tenerlo como “verdadero”. Aquí “verdadero” se está interpretando en el sentido de “auténtico”, “genuino”. Al parecer esto puede interpretarse como una forma de pertenencia más apegada a la escena metalera que la mera casualidad o el mero pasatiempo. Podría decirse que el miembro “auténtico” de la escena metalera “debería”, por una especie de imperativo implícito, de ir más allá de su mero juicio de gusto por el género musical a una especie de “estilo de vida completo y entregado al metal”. Esto podría interpretarse, a su vez, como un apego y transformación radical dentro de los usos y costumbres de aquel considerado “true”. Desde el modo de vestir, el aspecto corporal, los hábitos de comportamiento, las ideologías con respecto a los distintos asuntos del mundo circundante y sobre todo el apego total y exclusivo al género musical. El miembro “true” de la escena metalera hace una interpretación de ésta. Observa que el género musical puede expresar ciertas ideas con las cuales él o ella concuerdan y las adopta dentro de su marco de creencias y las hace suyas. Adapta sus gustos a los gustos de los miembros que podría considerar representativos o paradigmáticos del género. Ejemplos varios: largas cabelleras, actitudes de rebeldía ante lo establecido, descontento con el estado actual de cosas, tatuajes y perforaciones, ornamentos, preferencia por cierto tipo de vestimenta sobre otra. Todo aquello que confirme constantemente y a cada momento el apego total al gusto por el género. Apego que puede volverse dogmático. Se coloca al género musical como el mejor posible por encima de los otros géneros musicales. Rebajando a éstos como inferiores, de menor calidad. Así mismo, como en todo dogmatismo, hay una intolerancia frente a los otros géneros musicales. En el miembro “true” de la escena metalera, dado su posición y en la que ha colocado al género musical, la intolerancia raya o llega de tajo a lo extremo. Tan es así que incluso la consideración comienza a ser más exclusivista y comienza a carcomer los gustos del miembro “true” incluso dentro del mismo género del metal. Bajo sus consideraciones subjetivas pone a ciertas sub divisiones del género o a ciertas agrupaciones musicales del género como “más auténticas” por encima de otras. Podríamos decir que nada ni nadie se salva de la guillotina del juicio de gusto del miembro “true” del metal que, bajo meras consideraciones subjetivas, decide cuál es y cuál no es el “auténtico” metal. Y así identificarse él con éste.
Por otra parte tenemos que el miembro “true” de la escena, para seguir con la misma lógica de parcelamiento, hace de todo aquello que considera como auténtico un tema de investigación exhaustiva. Esto con el fin de reiterar su supuesta autenticidad teniendo un dominio total del tema, del subgénero o de la agrupación de su elección y así sea reconocido como un versado en el tema y como una autoridad a la cual recurrir como referencia. Aquí ganamos el punto de que un miembro “true” de la escena metalera no es más que una persona hambrienta de cierto reconocimiento. Las categorías del metalero “true” son implacables y absolutas: “éste es el verdadero metal y éste no lo es”. Y las razones que da para justificar su creencia no siempre son del todo objetivas. Y hace analogía de sus categorías dentro del mundo cotidiano circundante en cuanto a gustos sobre otras situaciones y personas. Algunas veces injustificadamente. Así podría decir que el metalero “true” es un inquisidor del gusto casado con una cierta ideología.

¿Qué atributos identifican a un “true” y a un “poser”?
En la respuesta anterior ya desplegamos algunas opiniones personales de lo que creemos que identifica a una persona que consideraríamos “true”. Podríamos ahora pasar al polo opuesto: el llamado “poser”. El “poser” es interpretado como aquella persona que sólo está haciendo una pose, que sólo está aparentando. Encontramos aquí que este asunto del “true” y el “poser” es la antiquísima cuestión entre “verdad e ilusión”. El “poser” es la ilusión en este caso. Es el inauténtico. El “turista” dentro de la escena. “Realmente no le gusta esto, sólo viene de pasada”. O puede ser alguien versátil que no esté apegado a ningún género en específico. Pero esto a los ojos del “true” también lo hace inauténtico ya que se considera que le falta compromiso con el género de metal. Es esa falta de la exclusividad que sí posee el “true” con el género musical que conlleva el conocimiento del mismo. El “poser” no necesariamente se viste como un metalero. No necesariamente se comporta como un metalero ni está adjunto a los gustos de la gente metalera. Sólo viene a experimentar. Y eso a los ojos de los “true” no es bien visto por la misma razón de la falta de una adhesión total con el género. El “poser” no tiene derecho a decir “me gusta el metal” porque su frase puede incluir un “pero también me gustan otras cosas que no tienen nada que ver con el metal”. Es el “falso fanático”. Es el invasor de la escena. Merece rechazo y desprecio por parte de aquellos que “se esfuerzan más” por hacer un compromiso por el apego al gusto por el género. El “poser” conoce poco del género porque no está totalmente apegado a él. Pero eso a los ojos del “true” lo convierte en un ignorante y poco merecedor del goce dele género musical. No puede tener una experiencia completa del metal sin el conocimiento del “true”. El “poser” sólo conoce lo popular, lo masificado del metal. Aquello que aparece en los grandes espacios de difusión. No se adentra a los pequeños recovecos que sí explora el “true” y por esto también es considerado como inferior. El “poser” es ignorante, carente de la sensibilidad para apreciar en su cabalidad la expresión de la música de metal. Claro que siempre a consideración de los ojos del “true”, del versado, del conocedor. El “poser” surge en el momento en que el “true” se erige a sí mismo como el privilegiado poseedor de los conocimientos y las aptitudes para apreciar de manera cabal la música de metal y señala al otro como carente de éstas características. Así el “poser” es el discriminado, el bajo, el ignorante, el falso, el que “no es”. 

¿Hay géneros que se asocien con lo “true” y con lo “poser”?
Creo que aquí estamos hablando de géneros musicales. Pues si seguimos el tren de pensamiento en el que estamos subidos sería el “true” el que arbitrariamente decidiría eso. Él categorizaría qué géneros y sub géneros musicales están permitidos y cuáles no para poder entrar o no en la clasificación de lo auténtico. Lo dicho, incluso dentro del mismo metal se va haciendo esta guillotina de categorización implacable para decidir cuál es el “verdadero metal” y cual no. En mi opinión particular esto podría tocar a cualquier género llámese como se llame: trash, power, speed, melodic, black, death, doom, stoner, glam, industrial, grind core, hard core, melodic, symphonic, electronic, etc. y todos sus derivados. Es tan arbitrario como se decida por las comunidades metaleras como se pueda. 

¿A qué crees que se deba la masificación del metal?
A que vivimos en la era de la sobre información. Los medios de comunicación se han transformado bastante rápido en los últimos 20 años con la aparición del internet y su puesta al alcance en varios puntos del mundo. Ahora hasta es posible contactar hasta con los miembros de las bandas en sus cuentas personales en redes sociales amén de que ellos mismos las manejen. Pero la información ahora está ahí al alcance de cualquiera. Antes eran muy limitadas las opciones para poder acercarse a la música del metal. Las estaciones de radio no programaban esa música normalmente. (Y hasta ahora todavía no lo hacen del todo. ¬ _¬ Pero en fin.) En mis tiempos de adolescencia sólo tenia al tianguis del chopo, a los privilegiados que tenían cable ver a MTV y la información que te acercaban las personas más grandes que se portaban accesibles a proporcionártela. Conseguir música específica de un grupo o un género del metal no era labor sencilla. Además recordemos que vivimos en un país de costumbres conservadoras. La música de metal nunca será bien vista ni recibida por las “buenas conciencias” por su carácter contestatario, desafiante y ofensivo hacia lo cual desea protestar. Ahora todo puede encontrarse con algunos clics en wikipedia y You Tube. Los distintos softwares para comparar música facilitan el acceso y la distribución incluso gratuita de la música. Por lo general los adolescentes no tienen muchos ingresos. Eso era factor en los 80’s para acceder a la música mediante la adquisición de un disco o un cassette.  Pero ahora ya no es factor debido a la enorme distribución de la música. Incluso el negocio de la venta de discos por esto ha caído de manera altamente considerable. Ahora todo está ahí, al alcance de la mano para quien quiera tomarlo. Esto ha facilitado el acceso y la difusión. Así comenzó la masificación. Personalmente coopero con este asunto de la masificación ya que en mi red social (twitter) trato de compartir la mayor cantidad de música posible que a mi me agrada porque creo que vale la pena que la gente la conozca y de su punto de vista acerca de ella. 

¿Lo “poser” erosiona a la escena del metal?
Sólo dos posibles respuestas: sí y no. Desde el punto de vista de un “true” se diría que sí. Parece que en su inquisidora mente dogmática el “true” tiene una especie de temor a perder esa “verdad” que tanto trabajo le ha costado construir. Esa autenticidad y esa exclusividad a la que, según el mismo “true”, no todo mundo tiene derecho a acceder a menos que sea una especie de iniciado en la misma secta dogmática intolerante. El “poser” al no ser un conocedor “de pura sangre”, con la entrega total y el compromiso antes mencionados, hace menciones a medias, comparte de manera incompleta sin ese extraño sentido de “buen gusto” del cual sólo el “true” es poseedor. En ese sentido yo me considero un “poser” que comparte a disestra y siniestra la música que le gusta a mi oído al menos una vez. Pero ese “poser” que comparte a la ligera esas pequeñas dosis de metal que le agradaron está ayudando a difundir, hace crecer la escena porque la da a conocer, puede traer a nuevos fanáticos a ese género musical. Ayuda a ese fenómeno de masificación y de acrecentamiento de fanáticos. Asunto que al metal no creo que le desagrade. Todo lo contrario. Al final del día creo que las bandas desean ser escuchadas. Desean saber si lo que están haciendo gusta o no. Creo que la pregunta de que si son “auténticas bandas de metal hechas para verdaderos fanáticos del metal” muchas veces ni siquiera se la elaboran porque simplemente no hay necesidad de hacerlo. En ese sentido la respuesta sería no. Los “posers” no deseamos erosionar la escena del metal. Al contrario. Queremos incrementar el número de fanáticos. Queremos que la música sea conocida y que se siga tocando. Que se siga haciendo. Si las bandas y el género tiene más adeptos que los escuchan más, tendrán cómo y para quién hacerlo. Le da sentido al hacer esa música porque gusta. Porque es escuchada. La masificación es un estigma. Ya que si algo es conocido por todo el mundo deviene algo de menor calidad. Creo que ese juicio es muy subjetivo. Al final siempre tendremos un enfrentamiento de juicios de gusto constantemente. Si recordamos que el juicio de gusto carece de razones objetivas podríamos entender que las discusiones por ese motivo son vanas. Difícilmente esta discusión igualará a la que le dan a sus productos musicales las grandes corporaciones del espectáculo y los monopolios de la comunicación. Quizá el metal siempre será una opción alternativa después de todo y seamos siempre más “posers” que “trues” reclamando por más espacios para esa opción.

Espero que esto te sirva.
Saludos. 

lunes, 24 de marzo de 2014

Reseña de Tool en el Palacio de los Deportes. 19 de marzo del 2014. Ciudad de México.

(Creo que esto se merece estar por aquí.)

Este ha sido un concierto especial por muchos motivos. Uno de ellos fue la larga espera de más de 20 años para que Tool pisara territorio mexicano para dar una presentación que se antojaba memorable. Otro era que tantos y tantos fanáticos de culto por fin iban a ver sus deseos vueltos realidad en un escenario con una iluminación y visuales listos para retar el vuelo más tremendo de la imaginación. El lugar fue el ya muy conocido Palacio de los Deportes. Con una entrada muy superior a lo que en lo personal esperaba para lo que podríamos entender como una banda de culto. Ahora me di la oportunidad de contemplar el espectáculo desde un alto punto lo cual nos dio una perspectiva muy distinta de la que estábamos acostumbrados en el domo de cobre. Salió la banda como se esperaba pocos minutos después de las nueve de la noche para comenzar un viaje placentero de pequeñas sinfonías entre luces y colores que hacían mención de los diferentes avatares de la conciencia y existencia humana.
Es interesante observar que Maynard James Keenan funge como un “backman” en lugar de un “frontman” como podría esperarse. Da apoyo y soporte a la banda y se mantiene en una presentación oculta y en penumbra dejando que la música se haga ya haga al público el cual recibió a la banda con un entusiasmo y gran expectación.
Comenzaron a sonar los acordes por parte de Adam Jones y Justin Chancellor para comenzar este viaje profundo a los lugares más recónditos de la imaginación humana con “Hooker with a Penis”. Sólo fue el calentamiento para que la auténtica euforia  y el comienzo en la concentración de la experiencia de dejarse hacer por las melodías se iniciara con “Vicarious”. Las imágenes visuales eran realmente hipnotizantes representando siempre la infinitud posible de la sensibilidad, los desconocidos infinitos del inconsciente, el desdoblamiento, las dualidades y las pluralidades del ser humano, sus infinitos límites y claro oscuros mientras el sonido duro y poderoso de Tool hacía posible percibir todo esto.
“Schism” dio paso al aumento de la euforia y de la atención. El público estaba en sus lugares en distintos trances de disfrute y gozo mientras nos deleitaban ahora con los sonidos de “Pushit”. Todo un espectáculo y una verdadera cátedra contemplar el despliegue de talento de Danny Carey que fungió como una auténtica máquina de doble bombo y un enorme set de platillos teniendo el redoble como base de su ritmo. También nos deleitó con un magnífico solo que ratificó su excelente presentación.
Fue curioso ser partícipes de un intermedio con cuenta regresiva incluida que dio oportunidad de comentar los ‘cómos’ de la experiencia vivida hasta el momento. La Legión se encontraba en distintos puntos del recinto, lo cual nos dará oportunidad de apreciar distintas perspectivas de esta inolvidable presentación.
Se reanudó el viaje con las notas de “Intension” y se llegó a un punto culminante cuando comenzó a sonar una de las más esperadas: “Lateralus”, que nos puso de pie en el viaje de luz y sonido. La presencia de la mirada, las distintas maneras de entender el ojo y su visión siempre son una constante para Tool y en esta presentación no fue la excepción. Miradas hacia el interior del infinito de lo humano y hacia lo infinito de aquello que no es él. Así les siguieron los sonidos de “Jambi” para comenzar a preparar el aterrizaje con “Fortysix and two” que se acompañó de varios estallidos de pequeños brillos de colores que bañaron a todos los asistentes de la pista del Palacio. 

De enorme placer fue el momento cuando comenzó a sonar “Ænema” mientras el público creaba un coro al unísono con la voz de James Keenan para cantar cada estrofa. Por último nos regalaron “Stinkfist” como parte final de una noche memorable donde una de las deudas más grandes musicalmente hablando para el público mexicano ha quedado saldada y algunos nos trasladaremos a provincia para revivir la experiencia no conformes tras haber sido testigos de tan extraordinario concierto. Dos pequeños mensajes en las enormes pantallas fueron la puntilla de la noche para despedir al público sobresaliendo la filial frase de agradecimiento “Tool los ama.”

martes, 21 de enero de 2014

Retomando, redisciplinando.


Antes que nada me encantaría quejarme acerca de la poca visión de los procesadores de palabra para inventar nuevos vocablos. Parece que tienen una fobia terrible hacia los neologismos. Como si no hubiera cosas peores, monstruos más temibles en el infinito y nunca terminado de explorar océano de lenguaje. Siempre consideraremos al autocorrector como un arme de doble filo. Pero bueno lo importante es estar aquí y estar vertiendo letras.
Retomar la escritura y retomar la disciplina. Ahora nos encontramos en un momento en el que parece que hay que vivir mediante principios y fines y siempre en el justo medio. Aristóteles se cuela en nuestras vidas de las maneras más extrañas. Así nos ponemos bajo los dos puntos de vista del límite y el auto-control sobre algo que parece siempre tan nuestro como es el propio cuerpo. ¿Qué sucede cuando algo tan propio, tan particularmente poseído, sentido, percibido, entendido, (sobre)interpretado, y sobre todo, sobre entendido como el cuerpo propio se vuelve extraño? No sólo extraño sino ajeno, destrampado, desatado, salvaje. Ese cuerpo propio que ha alzado la voz después de treinta y dos años para gritar fuerte que está harto del trato que se le ha dado a través del tiempo de los trabajos y los días. A reclamado muy pronto quizá. Al menos nosotros así lo consideramos. Es demasiado pronto para reclamar. Henos recurriendo a los expertos, a los herederos de Hipócrates, a los galenos de como acallarlo. De como dejar a un lado esa señal tan fuerte y contundente de la vida llamada dolor. ¿Cómo retomar el control de algo que ya era nuestro desde tiempo atrás y ha comenzado a revelarse, a mostrarse con su reclamo independiente y con su propia revolución? El cambio es incesante y más en la materia mortal. Muerte y vida constante todo el día y todo el tiempo en esa enorme y compleja máquina aún llena de misterio llamada cuerpo humano. Recordamos que alguna vez nos preguntaron hace muchos años por la forma más simple en definir la materia viva incluyendo a la humanidad y la respuesta fue que al final no somos mas que un conjunto de reacciones físicas y químicas. Hoy en día sería muy difícil estar de acuerdo en reducirnos en esa definición tan cerrada, sin embargo con eso es con lo que estamos lidiando. Causas y consecuencias, acciones y reacciones. Somos un lindo producto químico de la modernidad en muchos niveles. Pero Hegel nos dice que todo lo atraviesa el Espíritu y tiene razón. Con esta batalla químico corporal viene todo el resto de los interpretaciones y hemos descubierto que amamos contemplar las perspectivas que chocan constantemente en este asunto. "El control del sistema también se manifiesta en el control del cuerpo. ¡Rompe con los estándares capitalistas de belleza!" por un lado. Por el otro "Es necesario no acumular más estadísticas y terminar con la tendencia cultural del sobre peso. Ser autodeterminantes con nuestro propio organismo. Elegir un camino diferente." Ambas posturas se muestran como emancipación de una tendencia creciente y común. Y si a eso le adicionamos la opinión de los expertos que lo ponen como un asunto de vida o muerte, podría pensarse que es sencillo decantarse por una de las opciones. ¿Qué pasa cuando se lo planteas a alguien que reflexiona constantemente y a veces ni siquiera conscientemente de manera radical sobre su propia mortalidad? Se enfrentan muchos términos que pueden significar tantas cosas: "vida", "calidad de vida", "muerte", "calidad de muerte", "dolor", "placer". ¿Cómo un sencillo tema corporal puede volverse tan complejo y decantar en una constante decisión por significar varios de esos términos? Henos aquí en la lucha por el complicado arte de la autodeterminación, del autocontrol, de la autodisciplina, de la autoimposición. Una aventura para crear la propia libertad positiva o al menos una bella ilusión de ella. Lo curioso es que está fundada en un constante negar. La vida del asceta es una negación constante. A cualquiera le parecería algo razonable la negación del dolor y algo fuera de lugar  la negación del placer.  Y sin embargo henos aquí tratando de negar el dolor negando el placer bajo principios, fines y términos medios. La justa medida, sin excesos. Disciplina, disciplina, disciplina. Todo por tomar el control de uno mismo y eso que se nos volvió extraño llamado cuerpo con tal de que permanezca lo más funcional posible. Saliendo de una tendencia para ir hacia otra. Saliendo de un control cultural para ir a otro. Al parecer de eso no se tiene salida. O se pertenece a una tendencia o se pertenece a otra. Y siempre se tendrán detractores, en una tendencia se tendrán más que en otra. Modificar la química interna, modificar-se, modera-se, controlar-se, apropiar-se. Parece una meta loable. Pero nunca dejaremos de externar que nos parece tan poco placentero. A favor de la primera postura tenemos que decir que sin duda es un método de control más para extender una existencia de por sí ya maniatada por todas partes por sistemas de control. Al final sólo queda la fe en que valga la pena.
Por otra parte estamos muy motivados por los relatos de ficción. Hacen mucha falta en la vida. Son una gran compañía. Los mundos posibles siempre han sido nuestra salvación y en esta época no ha sido la excepción. Curioso es que el héroe de la que nos ocupa ahora sea un terco disciplinado obsesionado con el deber. ¿Las historias llegan un momento que siempre necesitamos según nuestra situación del momento? Nada podría hablar a favor de una respuesta afirmativa de esto en muchas ocasiones. Sin embargo somos de esos a los que nos gusta responder: quizá.

martes, 12 de noviembre de 2013

Hacer costumbre haciendo.

Si algo nos es difícil es el ejercicio de escribir. Es difícil que se haga costumbre porque para nosotros no es costumbre. Parece que aún no hemos creado en nosotros un personaje, una de esas tantas personalidades que nos gusta ser y que venga por sí misma a ser, que este habituada a la escritura. Queremos crearla. Pensábamos que al crear este ejercicio del blog eso ya había tenido un comienzo. Bueno, el comienzo ha sido débil. Esto no se puede crear de la noche a la mañana. De lo poco que podemos rescatar del entorno en el cual estamos absortos y hundidos hasta las narices es que la constancia y la disciplina rinden frutos. Bueno, carecemos de ambas cualidades. Creo que sólo somos capaces de la escucha y la comprensión. A veces de la elocuancia y del reclamo. A veces del grito y de la protesta airada. A veces para la observación y el crear estructura. Pero nada de eso lo hemos podido plasmar en papel. ¿De qué sirve si no se puede llevar a un conjunto de oraciones ordenadas y con sentido? Todo se queda volando de un lado para otro en el desorden caótico que es el pensamiento. Para bien o para mal la única manera de darle estructura y sentido además de hacer comunicable un pensamiento es a través del lenguaje. Y como no tenemos vias par estar dando discursos públicos orales que no sea como merolico en la alameda (que podría ser una idea loca pero viable), pues tenemos que llevarlo a papel. El reto de la tesis es llevarla a papel y que se lea y se revise y se aprube. Bueno si queremos todo eso debemos de comenzar a escribir. Tener la costumbre de escribir. Para eso se creo esto.
¿Por qué no se escribe? Quizá porque no se tenga mucho o siquiera algo que decir. Porque sólo se está acostumbrado a tener el pensamiento un momento dentro de uno mismo y después se deja ir a donde este quiera o tenga que ir o da igual a donde vaya; da igual si desaparece o permanece o regresa según los caprichos de la visceral mente. ¿Qué queremos decir? ¿Qué tenemos que decir? ¿Que importa que tengamos o que queramos decir algo? Quiza nada. Quizá sólo sea importante para nosotros mismos y para nadie más. Pero si se escribe es que se espera ser leido. Se espera que lo escrito sea comunicado. Espera que viaje hasta la lectura e interpretación de alguien más. Quizá no se obtenga respuesta. Quizá eso sea lo de menos. Ahora que leo estas últimas líneas recuerdo el reclamo de un amigo extranjero que quizá vivamos en demasiados quizás. Y estamos de acuerdo con él. Que a veces la apuesta por algo es necesaria. En este caso estamos apostando por escribir. Sin importar que sea gratuitamente. Sin importar que no tenga respuesta o siquiere lectura ni interpretación que, al final, es lo que hace al texto. El texto se hace y se re-hace en su lectura, recordamos haber aprendido alguna vez en una de esas clases acerca de la teoría de Paul Ricoeur leído através del filtro de H. G. Gadamer.
Siendo así llegó el momento de hacer texos. Aunque sea empezar hacer el hábito de los textos pequeños. Hacerno de un nuevo ethos. O integrar a nuestro ethos la escritura, la costumbre de escribir. Que se haga parte de nosotros. Agregar una habitación a nuestro hábitat para que se nos haga natural, fluido, sencillo. Para lograr eso hay que entrenar, crear la costumbre, poco a poco, con constancia, con disciplina. Un vez más pensamos que es la única lección buena que nos han dejado nuestros simbólicos padres y además no la estamos llevando a cabo. La lectura ya está lista. La voluntad de escucha y de comprensión advienen muchas veces. Otras tantas, como casi todo el mundo, no se está de humor para eso, pero son la menor cantidad de ocasiones. El deseo de interpretar y el deseo de preguntar o la sospecha sobre lo dicho, ese pequeño gramo de escepticismo necesario que pide la carga de prueba ya está aquí. Ya lo hemos "sentido". Por muy raro que suene. Pero si no se escribe no se tiene nada. No se dice nada. No hay nada para enfrentar ni confrontar, no se pone uno mismo en la encrucijada del pensamiento ni del debate del pensamiento. Es como ir a un enorme concierto de metal y no meterse al slam. Sólo se contempla, sólo se disfruta pero no se vive, no se goza con todo. Para obtener lo deseado es necesario sacrificar un poco de carne y sangre. Y es en la escritura donde a los que deciden comunicar ideas les va la vida. No se diga más y comenzemos a poner otro ladrillo en la nueva habitación de nuestro hogar. Uno a uno. Poco a poco. Hasta hacerlo parte integral de nosotros mismos. Hasta que sea una necesidad de más de uno de nuestros tantos yo's. Y lo mejor sea que sea de los principales. De los que desean seguir el sueño y poder sonreir después de voltear al recuento de la vida de todos ellos en su conjunto aquí en este sitio donde somos.
¿Qué es lo que se quiere decir? Eso quizá vaya surgiendo en diferentes modalidades y tiempos. Lo que importa ahora es plasmarlo hasta dar los últimos acabados a la habitación. 

viernes, 18 de octubre de 2013

1, 2,3... Probando

Una buena Maestra y amiga nos hizo crear un blog para hacer terapia, ayudar y poder elaborar ese escabroso asunto llamado Tesis. La escribimos con mayúscula ya que nos tiene apabullados y absortos cual ideal platónico. Nos parece inalcanzable, siendo que lo es perfectamente. Entre las ocupaciones que decidimos tomar y la decidia de no hacerla poruqe preferimos proscrastinar, llevamos años enfrascados en una situación de estancamiento. Años sin tomar clases. Viviendo de lo cotidiano de un trabajo asalariado. Se sobrevive. No se vive. Como siempre, se tienen escapes, fugas, refugios de placer para el corazón y la mente. Al final creo podemos decir que vivimos muy hedonistamente. Cuando se te mueren los dioses y esto es lo único que se tiene y que se espera tener, se trata de vivir lo más placenteramente posible. Y de todos modos con eso se tienen complicaciones. "Todo lo que me gusta o es pecado, oes inmoral, o es ilegal, o engorda" decía más o menos una cación y una frase. Total que hasta el placer se nos vuelve una complicación. A la altura de los años 30's de nuestra vida ya todo tiene que ser dosificado. Desde el café, el cigarro, la comida. Esta dieta ha sido enormemente benéfica pero es muy cansada. Y otras tantas han tenido que ser anuladas como el alcohol y muchos azucares y harinas. Sinceramente nos hemos sentido muy bien sin beber. A los viejos amigos les extraña, a los nuevos amigos les extraña mucho más. Ya no hablemos de drogas recreativas que de por sí las probramos muy poco o casi nada. Nunca olvidaremos esos champiñones. Altamente recomendables. Los placeres salen caros, muy caros. Y poder financiarlos nos acarreó una deuda que no nos dimos cuenta cuando se hizo tan descomunal. Una vez más los amigos interviniendo por uno han ayudado con el problema y ahora hay que pagar la ayuda recibida. Esto llevara tiempo. Tratamos de ordenar nuestra vida, darle a todos su tiempo para disfrutar de su compañia. A veces no se puede. Tratamos de que sí se pueda la mayoría de las veces. 
Este ejercicio de venir a vaciar todo lo que se tiene repapaloteando en la memoria y en las entrañas también fue sugerido por una amiga del trabajo. "Güey, tienes mucho que decir. Escríbelo." nos decía. Y pues henos aquí vaciando la conciencia como se nos va viniendo todo a la mente. De momento sólo queríamos vaciar aquí el momento actual. La maraña emotiva la cual no podemos identificar del todo. Afortunadamente tenemos muchos más motivos para estar contentos que preocupados o enojados o tristes. Ojalá desaparecieran los pocos motivos que pudieran provocarnos eso. Pero no se puede todo en la vida al menos al mismo tiempo. Algunos asuntos no se pueden nunca. Así es esto. Mientras tanto estamos probando esto de venir a vaciarse en un blog. Tener uno para la tesis y tener otro para lo personal, privado. No sabemos como llamarlo.Pero ya vacíamos algo. Ya probamos el micrófono del audio general y parece que suena bastante bien. Esto es catártico.